Introducción
El test de Lachman para el pie es una herramienta clínica cada vez más valorada por los especialistas en podología para identificar vulnerabilidades ligamentarias y detectar el síndrome de predislocación. En este artículo te ofrezco una explicación clara, práctica y basada en la experiencia clínica sobre qué es, cómo se realiza, qué significa el resultado y qué pasos seguir después del diagnóstico. La intención es que, tanto si eres profesional como paciente curioso, salgas con un mapa mental útil y aplicable.
¿Qué es el test de Lachman aplicado al pie?
El test de Lachman es una maniobra de exploración física adaptada al complejo articular del pie —especialmente cuando sospechamos inestabilidad ligamentaria en articulaciones como la subastragalina o las del mediopié. Aunque su origen es más conocido en la rodilla, su adaptación al pie permite evaluar el grado de laxitud y la posible predisposición a subluxaciones o el síndrome de predislocación.
Conceptos clave
- Inestabilidad ligamentaria: pérdida parcial de la firmeza normal que impide movimientos anómalos entre huesos.
- Síndrome de predislocación: conjunto de signos y síntomas que indican mayor probabilidad de que una articulación tienda a subluxarse o dislocarse con movimientos o cargas habituales.
- Prueba clínica: maniobra semicuantitativa que, junto a la exploración y pruebas de imagen, orienta el diagnóstico.
¿Por qué es relevante en podología?
El pie es una estructura compleja que soporta el peso corporal y transmite fuerzas. Una ligera inestabilidad en ligamentos específicos puede transformar la marcha, provocar dolor crónico, aumentar el riesgo de lesiones recurrentes y, a medio plazo, favorecer artrosis. Detectar precozmente el síndrome de predislocación permite intervenir antes de que el problema se vuelva incapacitante.
Impacto funcional
- Alteración de la marcha: pasos inseguros, «torpezas» al andar o frecuentes esguinces.
- Dolor difuso: molestias en el arco, talón o bordes del pie que no ceden con tratamiento convencional.
- Reducción de la actividad: evitar deportes o caminatas largas por miedo a nuevas lesiones.
Cómo se realiza el test: guía paso a paso
A continuación presento una guía práctica para realizar el test de Lachman en el pie. Esta descripción es orientativa y debe ser aplicada por un profesional formado en exploración musculo-esquelética.
Preparación
- Paciente en decúbito supino o sentado con la pierna relajada.
- Explorador sentado frente al pie, con manos limpias y protegidas, palpando referencias óseas.
- Comparar con el pie contralateral para valorar asimetrías.
Maniobra básica
- Sujeción: una mano estabiliza el hueso proximal (por ejemplo, el astrágalo o calcáneo, según la articulación evaluada).
- Tracción: con la otra mano se aplica una fuerza anterior-posterior (o viceversa) controlada sobre el hueso distal para evaluar la translación.
- Valoración: se valora la cantidad de desplazamiento, la presencia de final de recorrido blando o firme y el dolor referido por el paciente.
Interpretación práctica
- Negativo (estable): desplazamiento mínimo, sensación firme, simétrico con el contralateral.
- Positivo leve: aumento discreto de translación sin dolor intenso; sugiere laxitud leve o adaptación postraumática.
- Positivo claro: translación evidente, final de recorrido blando o dolor intenso; indica inestabilidad significativa y posible síndrome de predislocación.
Ejemplos clínicos para aprendizaje
Para que la teoría se fije, expongo tres escenarios reales pero anonimizados que ilustran cómo se interpreta el test y qué pasos siguen los podólogos:
Ejemplo 1: Deportista amateur con esguinces reiterados
Paciente de 28 años con múltiples esguinces de tobillo al practicar fútbol. En la exploración, el test de Lachman adaptado muestra translación aumentada y dolor en el reborde lateral. Diagnóstico: inestabilidad crónica con riesgo de predislocación. Plan: rehabilitación proprioceptiva intensiva, vendaje funcional y control evolutivo a 6 semanas.
Ejemplo 2: Persona mayor con dolor crónico del mediopié
Paciente de 65 años refiere dolor difuso y sensación de «ceder» al caminar. El test demuestra laxitud en articulaciones mediotarsianas. Diagnóstico: síndrome de predislocación debido a degeneración ligamentaria. Plan: adaptación de calzado, órtesis plantares personalizadas, ejercicios de fortalecimiento y revisión periódica.
Ejemplo 3: Paciente postraumático
Tras una torsión violenta, el test muestra translación evidente y dolor importante. En este caso se considera necesaria la valoración por imagen (radiografía o RM) y la coordinación con traumatología para decidir si es necesaria intervención quirúrgica.
Pruebas complementarias y su rol
El test de Lachman en el pie es una pieza del rompecabezas. Para confirmar y planificar tratamiento se usan:
- Radiografías: descartar fracturas o alteraciones óseas que condicionen inestabilidad.
- Ecografía: útil para valorar el estado de ligamentos y tendones en tiempo real.
- Resonancia magnética (RM): proporciona detalle anatómico cuando se sospecha lesión ligamentaria compleja.
Cómo elegir la prueba
La elección depende de la clínica: si hay sospecha de lesión aguda con inestabilidad marcada, la RM aporta información decisiva; si la duda es funcional o degenerativa, la ecografía y pruebas dinámicas suelen ser suficientes para planificar rehabilitación y órtesis.
Tratamientos y recomendaciones según el grado
El abordaje varía desde medidas conservadoras hasta intervenciones quirúrgicas. Aquí tienes un esquema claro y aplicable.
Tratamiento conservador (primera línea)
- Reposo relativo y control del dolor: antiinflamatorios cuando proceda y manejo del edema.
- Vendajes y ortesis: férulas temporales o soportes plantares para reequilibrar cargas.
- Rehabilitación: ejercicios de propiocepción, fortalecimiento peroneo y del complejo del tobillo.
- Modificación de calzado: suelas estables, contrafuerte firme y plantillas personalizadas.
Tratamiento intermedio
Cuando hay inestabilidad funcional persistente a pesar de la rehabilitación, se valoran:
- Infiltraciones ecoguiadas para controlar dolor y permitir rehabilitación.
- Programas de readaptación deportiva supervisada.
Tratamiento quirúrgico
Indicaciones: inestabilidad severa, fracaso de tratamiento conservador o lesiones anatómicas que impidan la recuperación funcional. La cirugía busca estabilizar el complejo ligamentario y restaurar la congruencia articular.
Prevención: estrategias prácticas
La prevención es esencial para reducir la aparición del síndrome de predislocación y sus consecuencias. Estas medidas son fáciles de integrar en la vida diaria:
- Fortalecimiento regular: ejercicios sencillos de resistencia para peroneos y músculos intrínsecos del pie.
- Entrenamiento propioceptivo: equilibrio sobre superficies inestables y trabajo de reacción neuromuscular.
- Calzado adecuado: evite tacones altos prolongados y prefiera suelas con buen soporte.
- Control de peso: reducir cargas excesivas disminuye el estrés sobre ligamentos débiles.
- Revisión podológica: chequeos periódicos si existe historia de esguinces o dolor crónico.
Cuándo acudir al podólogo o especialista
Si experimentas alguno de los siguientes signos, es recomendable una valoración profesional:
- esguinces repetidos que no mejoran con reposo;
- sensación de inestabilidad o «ceder» al caminar;
- dolor persistente que limita la actividad;
- cambios visibles en la marcha o en la forma del pie.
Qué esperar en la consulta
El podólogo realizará una anamnesis detallada, exploración física (incluido el test de Lachman adaptado), pruebas funcionales y, si procede, solicitará pruebas de imagen. A partir de ahí se trazará un plan terapéutico personalizado.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Duele el test de Lachman?
Puede provocar molestia, sobre todo si existe inflamación, pero la maniobra bien realizada es breve y controlada.
¿El test sustituye a la imagen diagnóstica?
No. Es una prueba clínica orientadora que, combinada con la historia y otras exploraciones, decide la necesidad de imagen.
¿Se puede entrenar para mejorar la estabilidad?
Sí. Programas de propiocepción y fortalecimiento reducen significativamente la recurrencia de esguinces y la sintomatología asociada al síndrome de predislocación.
Ejercicios prácticos recomendados (rutina básica)
Estos ejercicios son encaminados a mejorar fuerza y propiocepción. Realiza 2-3 series de cada ejercicio, 3-4 veces por semana.
- Elevaciones de talón (con apoyo progresivo): 10-15 repeticiones. Mantén controlado el descenso.
- Equilibrio en una pierna (con ojos abiertos y luego cerrados): 30-60 segundos por pierna.
- Pases de balón con el pie (toques laterales para trabajar control y coordinación): 1 minuto.
- Band-resistance (abducción y adducción de tobillo con banda elástica): 12-15 repeticiones.
Si hay dolor agudo, reduce la carga y consulta con tu podólogo.
Relación con otras patologías del pie
El síndrome de predislocación puede coexistir con pie plano, pie cavo o alteraciones biomecánicas que incrementan la carga sobre estructuras vulnerables. Un abordaje multidisciplinar (podólogo, fisioterapeuta, traumatólogo) suele ofrecer mejores resultados en casos complejos.
Consejos finales y plan de seguimiento
Detectar una predisposición a la subluxación a tiempo cambia el pronóstico. Un plan práctico de seguimiento incluye:
- evaluación inicial con test clínicos y, si procede, imagen;
- protocolo de rehabilitación de 6-12 semanas;
- adaptación de órtesis y calzado;
- revaluación periódica cada 6-12 meses según sintomatología.
Si quieres profundizar sobre la anatomía y la función de los huesos del pie para comprender mejor cómo influyen en la estabilidad, visita este recurso recomendado: huesos del pie izquierdo. Ese material complementa lo explicado aquí y te ayudará a visualizar estructuras clave.
Resumen
El test de Lachman para el pie es una maniobra clínica útil para detectar laxitud ligamentaria y orientar sobre el síndrome de predislocación. Interpretado junto con la historia clínica y pruebas complementarias permite diseñar estrategias de prevención, rehabilitación o intervención quirúrgica cuando es necesario. La clave está en la detección precoz y en un abordaje integral que combine ejercicio, soporte ortésico y, si procede, tratamiento médico o quirúrgico.
Si te preocupa la estabilidad de tu pie o has tenido esguinces repetidos, agenda una valoración podológica para establecer un plan personalizado y recuperar la confianza al andar.





